Friday, September 08, 2006

HILARIO CAMACHO

La semana pasada murió Hilario Camacho, querido cantante y compositor para el que tuve el orgullo de escribir alguna letra de su penúltimo trabajo, compartir estudio de grabación (metió unos generosos coros en uno de los temas de mi álbum “Sentidos prohibidos”) y más recientemente una retahíla correos electrónicos llenos de conexiones y disidencias, pero que siempre resultaron gratos y enriquecedores momentos de reflexión. Aún así, tengo que reconocer, que nunca fui capaz de entrever en su crónica y cínica amargura, el aliento dramático de una depresión suicida, algo que hoy me llena de inquietud y tristeza.
De repente, se nos están yendo demasiadas voces de esas que sembraron nuestra adolescencia de magia y emoción, de hermosos e imperecederos paisajes sonoros, de recuerdos inolvidables, de belleza cálida y comprometida. Llama la atención que la muerte de un cantante y compositor tan grande como Hilario, haya pasado tan desapercibida para los grandes medios. No deja de ser un signo más de los tiempos ingratos y bastardos que transitamos. Enciendan el televisor, pongan la radio. Sólo se oye un gallinero de vocingleros personajes, disputándose el trono del rey de los fantasmas y la reina de los ridículos. Todo se compra y vende a cambio de un puñado de sucio dinero y de tres minutos de fama. Difícilmente podríamos distinguir época más hortera y banal. Nunca se había ensalzado tanto al necio embaucador de temporada y se había apartado tan indecorosamente al verdadero creador y al artista comprometido con una obra trascendente y bien hecha.
Afortunadamente, me consta que algunas canciones de Hilario Camacho forman parte de la vida de muchos amigos, que aburridos del sonido ambiental se refugian en el licor sibarita servido a trasmano de las grandes multinacionales e imperios mediáticos. Ahí está nuestro jardín de invierno, nuestro pub de palabras susurradas, nuestro rincón favorito, nuestra orillada tertulia. Hoy nos daremos una buena tunda de canciones de Hilario Camacho. Empezaremos con algunas de sus primeras canciones: “Cuerpo de ola” o “Los cuatro luceros”. Luego escucharemos “Madrid amanece”, o “Tristeza de amor”. Acabaremos con “Final del viaje”, un poco antes de brindar por los maravillosos tiempos que nos robaron ¿Se apuntan?.

Inicialmente publicado en la columna "Cuaderno de dudas" de LA GACETA DE SALAMANCA.